Còmo destejen dedos de agua
el furor de la tarde.
Còmo engulle
la boca del silencio.
La luz se resquebraja
lejos de mi.
Yace en las nubes frìas.
Y me descubre.
Detenido.
Oyendo pasos acorralados.
Preguntando.
Què puedo saber
de ojos abiertos en la oscuridad.
Què quieren limpiar
tus làgrimas.
Recuerdo espejos caìdos
y tu risa pàlida corriendo sin ver.
Manos vacìas
que no existen màs que suplicando
abrazan
la prisiòn del olvido
deshacen
al fin
el rito
de tanto silnecio inùtil.
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